Como decía ayer, estar en una provincia que no es la tuya es difícil. Me costo mucho adaptarme a esta nueva ciudad y a este nuevo ritmo de vida. El que ha llegado al grado universitario sabe muy bien que hay un abismo entre la educación secundaria y la universitaria. No solo eso, si no que ademas usualmente los chicos, al entrar en la facultad, todavía estamos en esa edad en la que pensamos que podemos llevarnos el mundo por delante, entonces nos metemos en mil actividades diferentes (como si estuviéramos en el secundario y tuviéramos toda la tarde libre!!!) y creemos que podemos estudiar dos horas antes de rendir y que nos va a ir bien. En mi caso, esas mil actividades fueron una agrupación política de la facultad, ingles, gimnasio y teatro. Obviamente después del primer parcial deje de hacer todo porque no me daban los tiempos para estudiar, pero de acá a que lo aprendí perdí la promoción de una materia. El tema del hábito de estudio, es una cuestión aparte. El que, como yo, nunca tuvo hábito se quiere morir después de que se da cuenta de que con lo que estudiaba en la secundaria no alcanza. Yo todavía, después de casi 4 años en la carrera estoy intentando crearlo. Pero es que, en una carrera como la mía (derecho), si no estudias vas muerto. Y en esa situación estoy en este momento. Casi muerta. Con la necesidad imperante de sacar materias para que, ni mi papá ni la facultad, me saquen tarjeta roja. Así que, en vez de seguir escribiendo, me voy a ir a estudiar, para ver si en un corto plazo les puedo contar alguna alegria.
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Hace 10 años